El mantenimiento de las zonas húmedas del hogar suele requerir productos como la lejía o el amoníaco. Sin embargo, la piedra blanca surge como una solución casi inodora compuesta por carbonato cálcico y glicerina vegetal.
Este producto es ideal para recuperar el blanco de las juntas, pero también para campanas extractoras y zapatillas deportivas. Aunque su precio es superior a otros limpiadores, su durabilidad y eficacia en zonas críticas lo convierten en una inversión práctica.




