La jornada del 21 de enero de 2026 estuvo marcada por la interrupción del servicio de trenes de Rodalies, una situación que se reflejó claramente en la baja actividad de las principales terminales de transporte de la ciudad de Girona.
Las imágenes capturadas en la estación intermodal de Girona muestran andenes y vestíbulos inusualmente desiertos, contrastando con el tráfico habitual de viajeros que utilizan la línea R11 o los servicios regionales.
Aunque la estación de autobuses, situada junto a la de tren, mantenía cierta actividad, el efecto dominó del paro ferroviario redujo significativamente la movilidad general en la zona del Eixample de la capital.
Este paro, que afectó a miles de usuarios en toda Cataluña, obligó a muchos ciudadanos a buscar alternativas de transporte, como el vehículo privado o el servicio de autocares de larga distancia.




