Ante las largas jornadas laborales, que un perro sepa comportarse en espacios compartidos es determinante. Más allá de la existencia de locales pet friendly, lo esencial es que los animales estén habituados a ruidos y personas. Este proceso facilita que las mascotas se integren en la rutina diaria sin causar molestias ni riesgos.
Ejemplos como el de Matcha, una Airedale Terrier, muestran este avance. Su dueña, Covadonga, relata cómo la perra la acompaña al gimnasio y permanece tranquila durante el entrenamiento. Para ella, acostumbrar al animal desde pequeño a diferentes entornos es la base para un buen comportamiento futuro.
“"Cuanto antes se acostumbra un perro a restaurantes, paseos, viajes o centros deportivos, antes entiende cómo debe comportarse."
Por su parte, Pablo, trabajador del sector tecnológico, aprovecha sus horas libres para estar con sus dos perros en el gimnasio. No obstante, se subraya que la convivencia debe tener límites: lo primordial es el bienestar del animal y saber discernir cuándo es apropiado que nos acompañen.




