La frustración del Girona en Oviedo marca la primera derrota de 2026

El conjunto dirigido por Míchel dominó la posesión y el ritmo en el Carlos Tartiere, pero la falta de acierto en el último tercio fue determinante.

Imagen genérica de un campo de fútbol vacío o un jugador frustrado después de una derrota, simbolizando la falta de acierto ofensivo.
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Imagen genérica de un campo de fútbol vacío o un jugador frustrado después de una derrota, simbolizando la falta de acierto ofensivo.

El Girona FC sufrió su primer revés del año 2026 al caer 1-0 ante el Real Oviedo en el estadio asturiano, a pesar de controlar el juego, debido a su persistente ineficacia ofensiva.

El equipo gerundense se marchó del Carlos Tartiere con una sensación de frustración palpable. Aunque el equipo controló el ritmo y la posesión del balón durante muchos minutos, no encontró la profundidad ni la agresividad necesarias para superar la defensa rival. En la primera mitad, acciones como el centro de Bryan Gil en el minuto 19, que Vanat no pudo rematar claramente, y un pase de la muerte en el minuto 14, fueron las oportunidades más claras.
El técnico Míchel mostró su enfado hacia el túnel de vestuarios después de que el Girona no lograra materializar ninguna de sus ocasiones. La segunda mitad acentuó las carencias ofensivas, con una intensidad más baja y una generación de ocasiones escasa. Las pérdidas de balón fueron especialmente penalizadoras, como la de Moreno que permitió a Hassan chutar, o la de Beltrán que propició una ocasión fallada por Ilyass.

Controlar el partido no es suficiente si falta agresividad y decisión en el último tercio.

El 1-0 llegó tras una pérdida de Hugo Rincón y la continuidad de Ilyass, exjugador del Girona, que aprovechó una desconexión defensiva. Míchel intentó reaccionar con cambios, incluyendo la entrada de Axel Witsel y Claudio Echeverri, y la reaparición de Stuani tras su larga lesión de noviembre. A pesar de la doble punta, el Girona solo generó una volea de Lemar y un centro peligroso de Tsygankov detenido por Aarón Escandell.
Esta sequía ofensiva, con solo un tiro a puerta en todo el partido, ya se ha repetido seis veces esta temporada de liga, en 22 partidos disputados. Esta falta de “mala leche” en la definición impide al Girona transformar su dominio en victorias, una lección que se repitió en el Carlos Tartiere.