Con el nombre de la sala de exposiciones rotatorias de obra gráfica del artista, 'Rue Trajan', la Fundación Gala-Dalí quiere reivindicar la producción gráfica de Dalí y dar visibilidad a este espacio del tercer piso del museo. Actualmente, la sala acoge una exposición temporal centrada en la ilustración que Dalí realizó de 'La Divina Comedia' de Dante.
El vínculo entre Dalí y Dante se remonta a 1949, cuando el gobierno italiano encargó al artista la ilustración de una nueva edición de la obra maestra del poeta para conmemorar el 700 aniversario de su nacimiento. Dalí tardó nueve años en crear un centenar de acuarelas, publicadas por primera vez en 1960. Esta creación artística coincide con el regreso de Dalí a Europa tras su etapa americana.
El ciclo incluye dos charlas. La primera, a cargo de Juliette Murphy, especialista en obra gráfica de la Fundación Dalí, se celebra este viernes 29 de mayo. La segunda, impartida por el catedrático Rossend Arqués, tendrá lugar el 11 de junio. Ambas conferencias serán a las siete menos cuarto de la tarde, bajo la cúpula del Teatro-Museo Dalí. La reserva de plaza es necesaria y se puede realizar a través de un enlace proporcionado.
La conferencia de Juliette Murphy, titulada 'El pan de los ángeles: Dalí y Dante', analizará la génesis y el significado de las ilustraciones, explorando los vínculos personales y espirituales entre Dalí y Dante, y cómo el artista reinterpreta temas como el exilio y el amor idealizado desde su propia trayectoria. Esta obra se enmarca en el regreso de Dalí al clasicismo y su renovada visión de la fe.
Por su parte, Rossend Arqués ofrecerá la charla 'Dante y las mujeres: Francesca de Rímini en la Comedia de Dante, el poema del deseo'. Esta ponencia se centrará en la recepción moderna de Dante, con especial atención a Francesca de Rímini como símbolo del deseo, y repasará las reinterpretaciones del personaje en diferentes disciplinas artísticas a lo largo de los siglos XIX y XX.
La sala 'Rue Trajan' toma el nombre en homenaje al emperador romano Trajano, figura por la que Salvador Dalí sentía una gran fascinación. El espacio recibe a los visitantes con una escultura de un esclavo de Miguel Ángel dalinizado, un átomo de hidrógeno y el objeto que da nombre a la sala.




