La Unidad Central de Atención y Seguimiento a Víctimas del cuerpo policial confirmó que seis de las menores atendidas podrían haber sido víctimas de la práctica si viajaban a su país de origen, y dos chicas más ya la habían sufrido antes de llegar. La detección es compleja, ya que las víctimas suelen ser menores y la sexualidad es un tema tabú en muchas culturas.
Según Judith Avellaneda, de la unidad, la mayoría de las alertas se activan gracias a la red del protocolo contra la MGF, que incluye centros educativos, atención primaria y, sobre todo, servicios sociales. De los ocho casos atendidos en 2025, seis se detectaron gracias a esta labor preventiva, y cuatro de ellos fueron identificados directamente por los servicios sociales.
“"Muchas veces las criaturas no saben ni lo que es, ni lo que les tienen que hacer, no tienen conocimiento de que sufrirán un delito."
Ante un riesgo inminente de viaje, el protocolo prevé que el profesional de la salud solicite a los padres el compromiso por escrito de no mutilación. En casos más graves, el juzgado puede aplicar medidas cautelares como la retirada del pasaporte o la prohibición de salir del país hasta la mayoría de edad. La edad media de las atendidas en 2025 fue de once años.
A pesar de un ligero descenso respecto a 2023 (13 casos) y 2024 (12 casos), los Mossos insisten en que la problemática persiste debido a los procesos migratorios constantes. La distribución territorial de los ocho casos de 2025 fue: cuatro en la Región Policial Metropolitana Norte, dos en la de Ponent, uno en la Sur y uno en la de Girona.




