Conocido por su papel durante la pandemia, Mitjà revela una faceta marcada por una infancia difícil y una personalidad autoexigente. El investigador detalla cómo el acoso escolar y la enfermedad de su madre influyeron en su vulnerabilidad emocional.
“"La depresión no es dejadez, ni pereza ni no querer levantarse de la cama. Es un dolor que te quita la energía y las ganas de vivir."
En su relato, admite haber recurrido a mecanismos de evitación para no afrontar la ansiedad. Según Mitjà, la presión por cumplir expectativas ajenas se convirtió en una fuente de angustia que derivó en varios episodios depresivos.




