La cooperativa energética Som Energia, nacida en 2010 en Girona como un proyecto vinculado a la UdG para combatir el oligopolio eléctrico, se ha consolidado como un actor relevante en el sector energético en Cataluña y en el Estado, contando ya con 87.000 socios. La celebración de su 15º aniversario a finales de 2025 ha marcado un punto de inflexión, con el traslado de sus oficinas del Parc Científic i Tecnològic de la UdG a una nueva sede en el barrio de Devesa, en el centro de Girona. Además, se ha puesto en marcha un plan estratégico con el objetivo de duplicar la contratación de suministro eléctrico en un plazo de tres años.
Marta Doncel, co-coordinadora general de Som Energia, explica que el crecimiento de la cooperativa ha sido posible gracias a la perseverancia y la voluntad de transformar el modelo energético, pero sobre todo a las personas que apostaron por ella desde el principio. El boca a boca ha sido clave para atraer nuevos socios interesados en contratar electricidad, instalar placas solares o participar en autoconsumo colectivo y comunidades energéticas. Doncel destaca que la estructura actual está preparada para crecer significativamente, con el objetivo de alcanzar los 200.000 contratos de electricidad en 2030, frente a los 119.000 actuales.
Actualmente, la producción propia representa un 10% del suministro. La cooperativa quiere crecer en este ámbito, a pesar de las dificultades burocráticas para implementar proyectos renovables. Tras la apuesta por la fotovoltaica, el reto es diversificar la producción con proyectos eólicos e hidroeléctricos. La previsión es que la producción propia alcance el 40% en 2030. Doncel señala la importancia de que la energía renovable esté lo más cerca posible del consumo, criticando la concentración de proyectos fósiles y nucleares en Tarragona.
Som Energia fomenta la producción energética a diferentes niveles: instalaciones fotovoltaicas individuales, generación urbana (GURB) para autoconsumo colectivo a menos de 5 km, y comunidades energéticas con poder de decisión. Además, impulsan proyectos de generación como una central hidroeléctrica en Valladolid y el primer proyecto en Girona, en Riudarenes, de la mano de la Fundació Emys.
A diferencia de las multinacionales, Som Energia es una cooperativa donde los socios tienen voz y voto. Los beneficios se reinvierten en proyectos de transición energética, y el equipo técnico opera de manera horizontal. Doncel atribuye la complejidad de las facturas eléctricas y del mercado energético a los intereses económicos y a la falta de transparencia histórica, aunque la normativa europea ha impulsado las comunidades energéticas. La cooperativa participa activamente en las reuniones sectoriales de la CNMC para ser escuchada.




