La modificación puntual del Plan general de ordenación urbana de Girona número 87 – Sector Ferroviario, vinculada a la reforma de la plaza de España, fue aprobada con los votos a favor del equipo de gobierno (Guanyem, Junts y ERC), el PSC y el PP, con el único voto en contra de Vox. Sin embargo, la aprobación estuvo marcada por una fuerte discusión política.
La concejala del PSC, Cristina Cots, lamentó el retraso, asegurando que la planificación “hace muchos años que se podría haber aprobado”. El concejal de Urbanismo de Proximidad, Lluís Martí, respondió con dureza, reprochando que la culpa de la demora era de la administración central.
“"Es una vergüenza que esté afirmando esto cuando era el Estado el que ha bloqueado la planificación y que al ministerio no le daba la gana asumir el coste de las obras."
La tensión fue tal que el alcalde, Lluc Salellas, tuvo que intervenir para cortar a los portavoces socialistas Bea Esporrín y Maxi Fuentes, quienes también habían criticado al alcalde por no haber recibido una moción sobre Rodalies. Martí añadió que “parece que nos estén tomando el pelo yendo y volviendo” con el proceso.
La modificación aprobada permitirá al consistorio traspasar a la empresa pública Adif los 11.507 metros cuadrados de terrenos municipales destinados a uso ferroviario con la llegada del AVE. A cambio, el Ayuntamiento recibirá la titularidad tanto de la plaza España como de Poeta Marquina. El concejal confirmó que el proyecto de obras, licitado por Adif en verano por 3,6 millones de euros, comenzará “en breve”.




