Carnicería de Girona celebra casi tres décadas de producto de calidad y trato cercano

Un establecimiento de la Devesa se ha consolidado como referente gracias a su apuesta por la ternera Angus y el jamón ibérico.

Imagen genérica de un mostrador de carnicería con productos de calidad.
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Imagen genérica de un mostrador de carnicería con productos de calidad.

Una carnicería de la Devesa, en Girona, celebra casi tres décadas ofreciendo productos de calidad y un trato cercano, destacando por su ternera Angus y la vinculación con el baloncesto local.

El establecimiento, situado en la Devesa de Girona, ha mantenido durante casi treinta años una filosofía basada en la calidad del producto y un servicio personalizado. Su oferta incluye carnes selectas como el pollo y el cerdo de payés o Duroc, así como elaboraciones propias sin conservantes ni aditivos, como butifarras, salchichas y hamburguesas de Angus.
La pieza más emblemática de la casa es la ternera Angus, que proviene del Pla de l'Estany. Esta carne, siempre de hembra y con un buen nivel de grasa, se deja reposar colgada entre 25 y 30 días antes de ser cortada, un proceso que garantiza una textura y un sabor óptimos. Según los responsables, no son necesarias maduraciones extremas si la materia prima es excelente.

"La ternera es siempre hembra, con buena grasa y con una edad superior a la habitual: llegan a los 24 o 26 meses."

el carnicero
La trayectoria de los responsables de la carnicería se remonta a su juventud, habiendo comenzado en el oficio con solo trece años. Después de una etapa en Mallorca, regresaron a Girona para abrir su propio negocio, consolidándose finalmente en la Devesa en mayo de 1998. Esta dedicación ha forjado una clientela fiel que valora el consejo y el trato humano.
Más allá del barrio, la carnicería ha establecido una conexión inesperada con el mundo del baloncesto gerundense, especialmente durante la época del Akasvayu Girona. Jugadores de renombre se convirtieron en clientes habituales, atraídos por el producto de calidad y, en particular, por el jamón ibérico cortado a mano. Esta relación llevó a anécdotas como el corte de jamón en el vestuario del equipo o el envío de productos a partidos y encuentros internacionales.