El retroceso es especialmente notable en el entorno de amistades, donde el uso exclusivo del catalán ha caído hasta el 15%, mientras que el castellano se impone en el 31% de los casos. Hace dos décadas, ambas lenguas se encontraban en situación de empate en este ámbito. Como lengua de uso principal (exclusivo o dominante), el catalán se sitúa ahora por debajo del 30% con las amistades, muy por detrás del 41,7% del castellano.
El catalán ha perdido la condición de lengua mayoritaria en todos los ámbitos analizados, incluyendo el pequeño comercio, la banca y el personal médico, donde antes superaba el 50% de los hablantes.
La disminución en el uso exclusivo es generalizada. En el ámbito del personal médico, el uso exclusivo del catalán ha caído drásticamente del 41% al 26%, y en el entorno bancario, de casi la mitad de los usuarios al 27,7%. Este retroceso se da también en las administraciones, donde el uso exclusivo en la justicia es solo del 25%, la cota más baja.
Por ámbitos territoriales, aunque el entorno metropolitano sigue siendo el más exiguo, las comarcas de Girona y Ponent registran las mayores caídas, de más de 25 puntos porcentuales. En Girona, el uso habitual del catalán ha pasado del 70% de la población en 2003 a rondar el 45% en 2023. Solo las Terres de l'Ebre (66,5%) y la Catalunya Central (59,6%) mantienen una presencia más alta, siendo esta última la que menos ha retrocedido.
El estudio también señala el crecimiento del uso de otras lenguas (pasando de uno a dos dígitos en muchos ámbitos) y el aumento de la población que se identifica con el catalán y el castellano a la vez como lenguas propias, que ha pasado del 5% al 14,6%. Además, solo el 13,2% de los hablantes mantienen el catalán cuando el interlocutor cambia al castellano, una cifra inferior al 18,5% de hace dos décadas.




