El estudio, titulado 'Habitatge protegit i social a la demarcació de Girona', fue elaborado por las investigadoras Dolors Canals y Elena del Rey, en el marco de la Cátedra de Vivienda Pere Bahí. El documento señala que, a pesar del fuerte crecimiento demográfico, el número de viviendas protegidas solo representa el 1,82% del parque total en Girona, una cifra inferior a la media catalana del 2,49%.
La distribución territorial también es muy desigual. El Gironès concentra el 31% de los pisos sociales, a pesar de agrupar el 26% de la población. En cambio, la Selva presenta un "déficit notable", con solo un 16% del parque protegido, a pesar de concentrar el 23% de los residentes gerundenses. La Garrotxa, por su parte, destaca por tener la proporción relativa más alta.
La falta de vivienda social y protegida es un problema estructural que la normativa vigente no ha conseguido revertir.
El informe recuerda que el fin de las ayudas estatales a la promoción para la venta en 2013 provocó un descenso drástico de la construcción. A pesar de un ligero repunte a partir de 2020, gracias a cooperativas y a los fondos europeos Next Generation, las cifras siguen siendo muy bajas. El Baix Empordà fue la comarca con más viviendas protegidas finalizadas en 2024 (40), mientras que la Selva (86) y el Gironès (98) lideraron las viviendas iniciadas.




