La propuesta define la zona como un espacio para reconectar con la tranquilidad. Entre los puntos clave destaca el Monasterio de Santa Maria de Lluçà y una oferta de turismo activo que incluye más de 200 kilómetros de rutas para senderistas y ciclistas, siempre bajo criterios de sostenibilidad.
El catálogo también otorga un papel protagonista a la gastronomía mediante rutas dedicadas al pan, la leche y la trufa. Asimismo, se potencia el valor de ferias tradicionales y del mercado dominical de Prats de Lluçanès, un referente histórico de la comarca.




