La profesión de técnico en emergencias ha vivido una transformación profunda desde que el servicio dependía de los Bomberos antes de 2006. Actualmente, la formación requerida ha pasado de un curso básico de socorrismo a una titulación de dos años, reflejando una profesionalización creciente para atender las necesidades de la población del Lluçanès.
“"Trabajamos en equipo, y menos mal. Donde uno no llega, llega el otro."
Uno de los puntos críticos es la gestión de los recursos en un entorno diseminado. Aunque la ambulancia tiene base en Prats, a menudo debe realizar servicios en Osona, el Berguedà o traslados a Barcelona. En casos graves, la coordinación activa helicópteros medicalizados o unidades desde Vic para garantizar una respuesta rápida.
Los profesionales también alertan sobre el impacto de la eliminación del servicio nocturno de médico y enfermero en el ABS del Lluçanès. Este recorte provoca traslados hospitalarios evitables que suponen un trastorno innecesario para los pacientes crónicos y la gente mayor de la zona.




