Durante su intervención, Funes defendió la capacidad del cine para ampliar nuestra mirada, conectarnos con otras experiencias vitales y comprender mejor la complejidad del mundo que nos rodea. La directora también abordó aspectos de su proceso creativo, poniendo énfasis en la observación y el pensamiento como cualidades esenciales para cualquier cineasta.
Parafraseando a Pier Paolo Pasolini, reivindicó la realidad como una fuente inagotable de conocimiento y belleza, y destacó el compromiso político, la mirada crítica sobre el presente y la atención a la cotidianidad como valores fundamentales de la creación cinematográfica.
Formada en la ESCAC y en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba), Belén Funes inició su trayectoria trabajando como ayudante de dirección y script en numerosas producciones. Paralelamente, desarrolló una carrera autoral propia con cortometrajes reconocidos internacionalmente, como Sara a la fuga y La inútil, escritos junto a su colaborador habitual, Marçal Cebrián.
Su debut en el largometraje llegó con La hija de un ladrón, presentada en el Festival de San Sebastián y galardonada con el Premio Goya a la mejor dirección novel, además de tres Premios Gaudí. Con su segunda película, Los Tortuga, también coescrita con Cebrián, consolidó una trayectoria marcada por una mirada propia y un profundo compromiso con las realidades sociales contemporáneas.
A lo largo del acto, Belén Funes dirigió unas palabras especialmente inspiradoras al alumnado, animándoles a disfrutar intensamente de la etapa universitaria, una experiencia que describió como única, enriquecedora y fugaz.
La sesión concluyó con un coloquio en el que Funes respondió de manera cercana y generosa las preguntas de los estudiantes asistentes, compartiendo reflexiones sobre el oficio cinematográfico, los procesos creativos y los retos de la profesión.




