El político compareció como testigo en el juicio contra Eva Ràfols, acusada de injurias, calumnias y acoso por haberle atribuido delitos sexuales falsos, incluyendo la acusación de ser un “violador de menores”. La relación entre Pujol y la acusada comenzó en 2018 con encuentros esporádicos. Según la versión del senador, la campaña de difamación se inició cuando él se negó a formalizar la relación.
“"Aquel día morí. Fue mi muerte civil. Nunca recuperaré el honor."
Durante el periodo de acoso, Ràfols le envió un total de 3.400 mensajes. La acusada utilizaba un método consistente en avisar a Pujol por WhatsApp o Instagram de sus intenciones antes de publicar montajes con fotografías manipuladas. Estas publicaciones eran enviadas directamente a la dirección de Junts per Catalunya y a los medios de comunicación. Esta situación forzó a Pujol a renunciar a su acta de diputado en el Parlament de Catalunya.
La acusada, que se acogió a su derecho a no declarar sobre los hechos, solo respondió a su abogado, detallando que la relación fue “esporádica y puntual” en 2019. Pese a no negar el envío de miles de mensajes amenazantes, no explicó la motivación. La defensa de Pujol solicita una pena de prisión y una indemnización de 50.000 euros. El texto también recuerda que una segunda denuncia de acoso sexual contra Pujol, presentada por la concejala de Pineda de Mar Noemí Llorens, fue archivada posteriormente.




