La notable mejora en las reservas de agua en Cataluña, con los embalses casi al máximo de su capacidad, ha generado sorpresa al ver que las desalinizadoras mantienen un ritmo de producción elevado. Si bien ya no operan al 100% como durante los meses más críticos de la sequía, la planta del Prat produce al 60% y la de Tordera al 50%, según datos del ente gestor.
Esta decisión, que implica un consumo energético considerable y, por lo tanto, un coste más elevado del agua y más emisiones, se justifica por la necesidad de recuperar los acuíferos. Estas reservas subterráneas, vitales para más de la mitad de los municipios catalanes y con una función medioambiental clave, también sufrieron un descenso drástico durante la sequía.
“"Conforme los vamos explotando, estos acuíferos costeros favorecen la entrada de agua de mar."
Durante el período de sequía, el acuífero del valle bajo y el delta del Llobregat llegó a estar 9 metros por debajo del nivel del mar, provocando la intrusión de agua salada. Para contrarrestarlo, se ha infiltrado agua regenerada para crear una barrera y mejorar la calidad y cantidad del agua subterránea.
La Agencia Catalana del Agua (ACA) prevé reducir progresivamente la producción de las desalinizadoras hasta el 10%, considerado el umbral de mantenimiento técnico para evitar paradas completas y facilitar una rápida reactivación si fuera necesario. Además, se mantiene el calendario de obras para ampliar la planta de la Tordera y construir dos nuevas en el Foix y la Muga.
Estas inversiones forman parte de la estrategia del Gobierno para garantizar el abastecimiento de agua, con el objetivo de aportar 280 hectómetros cúbicos adicionales anuales al sistema y que el 70% del agua provenga de fuentes no convencionales en el año 2030. El ente Aigües Ter Llobregat prevé invertir 1.403 millones de euros entre 2025 y 2029, una cifra que ha generado críticas por el impacto en el recibo del agua.




