Polémica en Mataró por la interpretación del himno español en la Procesión de Viernes Santo

La repetición del himno de España durante la Procesión General de Viernes Santo en Mataró ha generado un debate político y social sobre el carácter del evento.

Imagen genérica de una procesión religiosa nocturna en una ciudad mediterránea.
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Imagen genérica de una procesión religiosa nocturna en una ciudad mediterránea.

La interpretación del himno de España hasta en tres ocasiones durante la Procesión General de Viernes Santo en Mataró ha desatado una controversia política y social, con partidos pidiendo explicaciones al gobierno municipal.

La ciudad de Mataró se encuentra inmersa en una polémica a raíz de los acontecimientos de la reciente Procesión General de Viernes Santo. Durante la salida de varios pasos desde la Basílica de Santa María de Mataró, el himno de España fue interpretado en tres ocasiones, un hecho que el año anterior solo se había producido una vez.
Esta reiteración ha provocado una ola de reacciones en el ámbito político local. La formación Junts ha exigido explicaciones inmediatas al gobierno municipal, integrado por PSC y Comuns, argumentando que un evento con apoyo público no debería convertirse en un espacio de confrontación. Por su parte, ERC ha manifestado su preocupación por la frecuencia de la pieza musical y ha advertido que la procesión podría estar perdiendo su carácter religioso y comunitario, reclamando responsabilidades al ejecutivo local por la falta de supervisión.

La interpretación responde a una tradición vinculada a procesiones andaluzas y aseguran que no tiene ninguna connotación política.

En contraste, la Comisión de Semana Santa ha defendido la interpretación del himno, explicando que se trata de una tradición arraigada en las procesiones andaluzas y que, según ellos, no posee ninguna connotación política. La organización ha subrayado que la selección del repertorio musical es responsabilidad de las cofradías y las bandas participantes, y no del Ayuntamiento de Mataró. Asimismo, han lamentado la politización de un acto que, insisten, está ligado exclusivamente a la fe.