Montse ha utilizado el mismo camino de arena, que durante décadas fue un descampado junto a la playa de Mataró, para acceder a su hogar durante más de 40 años. Aunque hacía semanas que había operarios trabajando en la zona, la valla metálica que corta el paso se instaló el pasado viernes y se completó el lunes, dejando a la familia sin acceso ni a pie ni en coche.
“"Me dijeron que la propiedad me daría una llave para abrir y cerrar, pero nadie me ha entregado nada. Hemos quedado aislados."
La situación es especialmente grave porque Montse convive con su padre, de 93 años, que tiene una movilidad muy reducida. Tras llamar a la Policía, le indicaron que, en caso de emergencia, tendrían que llamar a los Bomberos para derribar la valla.
Al contactar con el Ayuntamiento de Mataró, inicialmente le respondieron que, al ser fin de semana, no podían hacer nada. Posteriormente, el lunes, el consistorio sugirió una salida alternativa por la parte superior de la finca, pero este camino no se utiliza desde hace medio siglo y se encuentra en un estado casi impracticable. La familia sigue esperando una solución.




