El desprendimiento de rocas ocurrió en la línea R1, entre las estaciones de Tordera y Maçanet-Massanes. A pesar de la gravedad de la situación, una incidencia técnica inesperada permitió que el maquinista detuviera el convoy justo a tiempo, evitando un choque o un descarrilamiento.
Según detalló RAC1, el incidente salvador fue una anomalía del sistema de seguridad del tren. El sistema de alertas indicó erróneamente que un paso a nivel cercano se encontraba abierto, una situación que obliga a los maquinistas a circular a una velocidad mucho más baja de lo habitual.
En condiciones normales, el tren habría circulado a unos 100 km/h en ese tramo, lo que podría haber provocado un impacto grave e incluso un descarrilamiento.
La reducción accidental de la velocidad permitió al conductor detectar las rocas y los árboles caídos sobre la vía, que eran de grandes dimensiones, y frenar con el margen suficiente. Este episodio se suma a una semana especialmente complicada en el servicio de Rodalies, marcada por diversas incidencias graves en la red ferroviaria catalana.




