Déficit de vivienda en Tarragona y el Ebro por el aumento de población

La Cámara de la Propiedad Urbana de Tarragona y el Ebro advierte que la construcción de nuevas viviendas es insuficiente para absorber el crecimiento demográfico en la región.

Imagen genérica de llaves de vivienda sobre una mesa, con planos de construcción desenfocados al fondo.
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Imagen genérica de llaves de vivienda sobre una mesa, con planos de construcción desenfocados al fondo.

La Cámara de la Propiedad Urbana de Tarragona y el Ebro ha alertado que el volumen de viviendas construidas entre 2020 y 2024 es insuficiente para absorber el crecimiento de población en las comarcas tarraconenses y ebrenses, generando una presión significativa en el mercado residencial.

Según los datos recopilados por la entidad, el crecimiento demográfico en gran parte de los municipios del territorio ha superado notablemente el número de nuevas viviendas finalizadas. Esta disparidad entre la oferta y la demanda es uno de los factores estructurales que está provocando el encarecimiento progresivo de los precios y la reducción de la oferta tanto de compra como de alquiler.
La presión residencial es especialmente notable en diversas localidades. La media entre las principales ciudades de la región es de 15,5 personas por vivienda principal. Esta cifra se dispara en municipios como Amposta, con 52,8 personas por vivienda, Valls (49,1), el Vendrell (24,9), Tortosa (24), la Ràpita (17,1), Torredembarra (16,5) o Alcanar (16,4).
La mayoría de los municipios de las comarcas tarraconenses y ebrenses mantienen una ocupación media de entre 2,4 y 2,6 personas por vivienda principal. Sin embargo, la Cámara advierte que el ritmo actual de edificación está muy lejos de poder cubrir las necesidades reales derivadas del crecimiento demográfico.

"El ritmo de edificación actual se encuentra muy lejos de poder cubrir las necesidades reales derivadas del crecimiento demográfico."

la Cámara de la Propiedad Urbana de Tarragona y el Ebro
En la ciudad de Tarragona, durante el período analizado, se terminaron 976 viviendas, mientras que la población creció en 6.636 personas. Esto implica que por cada vivienda construida, se incorporaron 6,8 nuevos residentes, una cifra muy superior a la ratio habitual de ocupación residencial de la ciudad, que se sitúa en 2,5 personas por vivienda principal.
Ante esta situación, el organismo ha instado a las administraciones a tomar medidas para facilitar la promoción de nueva construcción, agilizar los trámites urbanísticos e incentivar la rehabilitación e incorporación de nuevos inmuebles al mercado para paliar el desequilibrio existente.