La obra forma parte del proyecto El Efecto Mariposa, que busca instalar diez figuras similares en diversos puntos de la península Ibérica. Estas esculturas vivas funcionan como oasis para los insectos, cuya población global ha caído hasta un 80% en el último medio siglo.
La actividad, liderada por el Centro en Resiliencia Climática de Eurecat, destaca la importancia de estos insectos como indicadores clave de la salud ambiental. La instalación en la capital del Montsià será un referente de regeneración ecológica local.




