Los fenómenos meteorológicos extremos y el aumento de la humedad relativa, consecuencia del cambio climático, están generando nuevos desafíos para la conservación del patrimonio cultural. Estos factores han provocado la proliferación de moho y hongos en la sala de reserva etnológica del Museo de las Terres de l'Ebre, afectando especialmente objetos de madera, cuero, hierro, papel y cartón.
“"Son justamente los materiales más sensibles a los cambios de temperatura y humedad, y a los cambios de las condiciones climáticas de los últimos años. En los últimos meses los cambios han sido bastante sustanciales, las piezas se nos resienten y hemos tenido un problema con los hongos."
El centro museístico ha activado un plan de acción, diseñado por el equipo de restauración, para hacer frente a esta problemática. El tratamiento, iniciado a principios de este año, ha incluido analíticas para identificar el tipo de hongos y una desinfección masiva del espacio mediante la técnica de nebulización, que reduce la carga microbiológica. Posteriormente, se han realizado desinfecciones adicionales con pulverización, incidiendo en cada una de las piezas.
Esta tarea minuciosa implica la limpieza y protección individual de más de 5.000 objetos, un trabajo que se estima que se prolongará durante dos años. Una vez eliminada la parte visible del hongo, el proceso continuará con la eliminación de las esporas y la desinfección del espacio de almacenamiento, incluyendo estanterías y paredes. Esta fase también se aprovecha para realizar un control exhaustivo y un registro de las piezas, documentando cualquier incidencia detectada durante la manipulación.
“"Aprovechamos para hacer un control y un registro de las piezas e ir anotando incidencias que se van viendo durante la manipulación."
La complejidad del tratamiento radica en la diversidad de materiales y los diferentes protocolos de limpieza que requieren. El Departamento de Cultura ha aportado recursos económicos para la actuación, mientras que el Ayuntamiento de Amposta ha contribuido con recursos humanos a través de planes de empleo.
La dirección del museo ha subrayado la necesidad de adaptar las instalaciones para mitigar el impacto del cambio climático en el patrimonio, especialmente mejorando los sistemas de ventilación en las salas más vulnerables. La sala de reserva etnológica, situada en la planta baja y con contacto con el exterior, presenta los mayores desafíos. Se propone la elaboración de planes de conservación preventiva que incluyan previsiones meteorológicas para desarrollar sistemas más específicos y controlar los parámetros climáticos.