Con el uso de unas gafas de realidad virtual, los visitantes pueden recorrer el poblado preibérico de Sant Jaume d’Alcanar tal como era hace 2.700 años. Esta experiencia se basa en los resultados de las excavaciones que el Grupo de Investigación en Arqueología Protohistórica de la UB (GRAP-UB) ha llevado a cabo durante décadas. Se trata de una de las primeras iniciativas en Cataluña que aplica la realidad inmersiva a núcleos protohistóricos, con la intención de extenderla a otros yacimientos.
El proyecto, titulado Sant Jaume d’Alcanar immersiu. Viatge virtual al cor d’una fortalesa de la primera edat del ferro, ha sido desarrollado por el GRAP-UB con la colaboración del Museo, el Departament de Cultura y el Ajuntament d’Alcanar. Permite a los visitantes conocer cómo era el espacio habitado entre los años 800 y 500 antes de nuestra era.
La visita virtual se puede realizar desde la sala permanente de Arqueología del Museo. Según Mar Villalbí, técnica y conservadora de Arqueología del Museo, la realidad inmersiva ayuda a concebir mejor la realidad del espacio habitado durante la primera edad del hierro, ofreciendo una visión acabada de los volúmenes y alturas que puede ser difícil de imaginar solo visitando el lugar.
El yacimiento de Sant Jaume d’Alcanar es destacado por su conservación. Tras 26 campañas de excavaciones, el GRAP-UB ha recuperado un poblado muy entero sobre una colina, con muros de alturas considerables. La destrucción por fuego provocó que el poblado se plegara sobre sí mismo, preservando muchos restos arquitectónicos.
Los hallazgos sugieren la presencia de una colonia fenicia estable en la costa del Ebro, más al norte de lo que se creía tradicionalmente, y un siglo y medio antes de la llegada de los griegos a Roses. David Garcia, director de las excavaciones, apunta que podría haber sido una factoría fenicia o la residencia de un caudillo autóctono, ayudando a explicar las relaciones entre fenicios y la población local.
La directora del Museo, Elena Fabra, destaca que el proyecto de realidad inmersiva amplía la oferta del Museo, mejora la experiencia del visitante y atrae nuevos públicos, especialmente a los jóvenes, que se acercan más fácilmente al patrimonio arqueológico a través de las nuevas tecnologías.
Villalbí añade que esta tecnología habla el mismo lenguaje que las nuevas generaciones, que han crecido con la imagen y la descodifican rápidamente, haciendo más comprensible la visión de paredes altas y la estructura del poblado.
El Museo evaluará la acogida de la experiencia para plantear su extensión a otros yacimientos protohistóricos del territorio, según Fabra, en colaboración con el GRAP-UB. El proyecto ha contado con una subvención del Departament de Cultura de 5.649 euros y 4.000 euros adicionales del GRAP-UB.




