Las balsas de laminación: la nueva defensa contra las riadas en las Tierras del Ebro

La ACA y ayuntamientos de las Tierras del Ebro impulsan proyectos para amortiguar el impacto de las lluvias torrenciales y proteger los núcleos urbanos.

Imagen genérica de obras de construcción de una balsa de laminación en un barranco.
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Imagen genérica de obras de construcción de una balsa de laminación en un barranco.

La Agència Catalana de l'Aigua (ACA) y varios ayuntamientos de las Tierras del Ebro están desarrollando proyectos de balsas de laminación para reducir el impacto de las riadas en los núcleos urbanos, especialmente tras los daños causados por la borrasca Alice.

El objetivo principal de estas infraestructuras es amortiguar los impactos de las riadas sobre los núcleos urbanos, reduciendo la velocidad de los cursos de agua desbordados. Aunque su efectividad puede ser limitada ante episodios de grandes lluvias, la ACA considera las balsas de laminación un sistema prioritario para minimizar los riesgos.
En Santa Bàrbara (Montsià), se ha desbloqueado el proyecto para una balsa en el barranco del Pelós, mientras que en la Ràpita se trabaja en la construcción de una estructura similar en una antigua cantera en el barranco del Solito. Estos proyectos requieren grandes espacios estratégicos para distribuir el agua horizontalmente y mitigar el potencial destructivo de los desbordamientos.
En Santa Bàrbara, el proyecto de la balsa en el barranco del Pelós, existente desde 2021, ha avanzado tras la aprobación de la modificación del planeamiento por la Comisión de Urbanismo de las Tierras del Ebro (CUTE). La nueva balsa, con dimensiones de 100x60 metros y 3,75 metros de profundidad, se ubica en una parcela de 6.430 m² y busca evitar inundaciones recurrentes en casas y negocios, calculándose sobre un periodo de retorno de 50 años.
El alcalde de Santa Bàrbara, Josep Lluís Gimeno, confía en que las obras, con un coste de 445.000 euros financiados mayoritariamente por el Govern, estén finalizadas en otoño. Gimeno destaca que la medida permitirá afrontar los temporales con mayor preparación y resiliencia, mejorando la eficiencia de los colectores existentes.
Sin embargo, se admite que temporales de más de 400 litros por metro cuadrado podrían superar la capacidad de la balsa, aunque se minimizarán sus efectos. El Departament de Territori y la ACA trabajan en medidas estratégicas paralelas para reforzar la resiliencia del núcleo urbano. Este proyecto forma parte de una veintena de actuaciones estructurales previstas por el Govern en las Tierras del Ebro en los próximos cinco años, con una inversión de 37,5 millones de euros.
En La Ràpita, las inundaciones del 12 de octubre han acelerado los trabajos de mejora del drenaje. El concejal Marc Brunet explica que, con una subvención de la ACA, se redactan cinco proyectos, destacando la balsa de laminación en el barranco del Solito, que aprovechará una antigua cantera para retener la energía cinética del agua y liberarla progresivamente. Se prevé que los detalles del proyecto estén listos este año.
Brunet señala que la balsa habría evitado daños en puentes y minimizado afectaciones en episodios menos intensos. Además, se redactan otros proyectos para mejorar el talud del barranco del Solito y canalizar el agua pluvial en varias zonas del municipio para evitar acumulaciones.
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha dado el visto bueno a la balsa del Solito. También se busca una solución conjunta con la CHE y la Comunidad de Regantes para la problemática de los canales que confluyen alrededor del Museu de la Mar de l'Ebre, donde se acumula gran cantidad de agua.
En Alcanar, el proyecto de balsas de laminación se planteó en 2021, pero aún está pendiente de concretarse. Una actuación de pequeñas dimensiones ejecutada por Tragsa cerca de la N-340 ha resultado insuficiente. En l'Aldea, los proyectos en el barranco de Pixadors están más avanzados, aunque sin fecha de inicio de obras.
El responsable de Territori en las Tierras del Ebro, Miquel Alonso, confía en que en un año la ACA disponga de los estudios encargados para monitorizar el comportamiento del agua y la efectividad de las medidas. Alonso reconoce que ninguna estructura urbana en las Tierras del Ebro está preparada para riadas de 400 o 500 litros por metro cuadrado, por ello la voluntad es realizar estas inversiones.