La detención, realizada el martes por los Mossos d'Esquadra, es el resultado de una investigación iniciada a raíz de una alerta por una fuga de agua en una vivienda del casco urbano. Los vigilantes municipales fueron alertados el 14 de abril, pero no obtuvieron respuesta de los ocupantes de la casa.
Los agentes que se desplazaron al lugar observaron que las ventanas del inmueble estaban tapiadas, había sistemas de ventilación en funcionamiento y un fuerte olor a marihuana. Estas evidencias llevaron a los investigadores a confirmar un consumo eléctrico muy elevado e irregular, a pesar de que no había nadie empadronado en la dirección.
Con una orden judicial, los Mossos accedieron a la vivienda el 15 de abril, donde descubrieron una plantación intensiva de marihuana. Se intervinieron 1.132 plantas en estado avanzado de crecimiento, además de 1.085 gramos de cogollos ya secos y preparados para la distribución. El inmueble estaba equipado con sistemas de ventilación, refrigeración e iluminación, y las instalaciones eléctricas habían sido manipuladas para garantizar el funcionamiento continuo de la plantación.
Las investigaciones también revelaron una defraudación de fluido eléctrico que se estima en cerca de 40.000 euros. La investigación continúa abierta y no se descartan futuras detenciones relacionadas con este caso.




