Los afectados aseguran que, tras la sequía, el incremento del flujo de agua ha erosionado los márgenes del río, haciendo desaparecer parte de sus fincas. Los propietarios han solicitado en diversas ocasiones a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) medidas urgentes para evitar que la corriente impacte directamente contra sus terrenos.
“"Solicitamos también hacer una limpieza del río en esta zona para poder conducir el agua hacia el centro y evitar la erosión, pero de momento no tenemos respuesta."
Según los agricultores de la capital de la Noguera, las infraestructuras actuales, como una escollera construida hace años, no cumplen su función y derivan el agua hacia puntos críticos, agravando la pérdida de suelo productivo cada día que pasa.




