La decisión, tomada por el Obispado de Urgell, prioriza la integridad del edificio y la seguridad de las personas. Esta medida llega después de que las intensas lluvias de principios de año hayan acelerado el deterioro de la fachada, construida con piedra caliza, un material particularmente vulnerable a las inclemencias meteorológicas.
“"Después de evaluar los daños, hemos encargado un proyecto para definir las actuaciones necesarias para una reparación global."
La zona más afectada es la fachada principal, donde también se ha detectado la presencia de hongos invasivos que contribuyen a su mal estado. Inicialmente, se consideró habilitar un acceso lateral en colaboración con la Paeria de Balaguer, pero esta opción fue descartada al constatarse también la caída de pequeñas piedras en esta área.
El cierre del templo, declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) y consagrado en 1358, no solo afecta a las actividades litúrgicas, sino que también restringe el acceso a la Muralla Medieval y la Torre del Portal del Gel, limitando la oferta turística del conjunto monumental de Balaguer. El obispado ha recordado que existen alternativas para los actos religiosos en la ciudad, como el santuario del Sant Crist, la iglesia del Miracle o la del Sagrat Cor.




