El estudio de movilidad y siniestralidad del Real Automóvil Club de Catalunya (RACC) sitúa la carretera N-260, en el término municipal de Montellà i Martinet, como el tramo vial más peligroso del Alt Pirineu. Este informe, que abarca el periodo 2022-2024, también destaca la C-14 entre Artesa de Segre y Ponts (la Noguera) como otro punto negro en la demarcación.
Durante la presentación del informe, el director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, subrayó la necesidad de mejorar la formación de los motoristas y anunció la posible implantación de marcas de trazado especiales en curvas peligrosas, una medida ya en marcha en la Collada de Toses y en Moianès.
El informe también señala la C-26 entre la Sentiu de Sió y Artesa de Segre como vía con riesgo alto, además de la ya mencionada N-260 en Martinet (la Cerdanya). En cuanto a la variante de Artesa de Segre, que ha registrado dos víctimas mortales este año, Lamiel propuso a Territori suprimir el adelantamiento en un cambio de rasante, sugiriendo el uso de líneas continuas rugosas para advertir a los conductores.
En relación con los accidentes de motos y ciclomotores, la N-230 entre Lleida y Alguaire repite como la vía con más siniestros. El RACC destaca que las motos están involucradas en el 30% de los accidentes con muertos y heridos graves, y en un 34% de los mortales, a pesar de representar solo el 2,9% de la movilidad total. Cristian Bardají, director del Área de Movilidad del RACC, advirtió de la desproporción de estas cifras, señalando que la mitad de los accidentes graves y mortales de moto se concentran en el 20% de la red viaria.




