El modelo de autogestión nació en 1880 tras un trágico suceso con un guarda forestal, lo que motivó a los vecinos a comprar colectivamente las fincas entre 1882 y 1883. La adquisición se cerró por 18.548 pesetas de la época, convirtiendo a las familias del pueblo en copropietarias de un vasto territorio forestal.
“"Nuestro objetivo no es obtener beneficios, sino garantizar que esta herencia colectiva perdure muchos años más. Es el alma del pueblo."
Hoy, la entidad custodia espacios de gran valor como la Cova Gran o el Mirador del Balconet. A pesar de las dificultades para actualizar las herencias, los 35 socios actuales mantienen el compromiso de proteger este legado, colaborando con científicos y deportistas para asegurar la sostenibilidad del entorno.




