Investigación por corrupción en un vertedero de Osona mientras vecinos denuncian daños por voladuras

La Guardia Civil investiga el depósito de Fitó por contaminación y evasión fiscal, mientras los residentes de Can Garriga sufren grietas en sus viviendas.

Imagen de una pared con grietas visibles, símbolo de los daños estructurales causados por las vibraciones.
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Imagen de una pared con grietas visibles, símbolo de los daños estructurales causados por las vibraciones.

Los residentes de la urbanización de Can Garriga, en Seva (Osona), denuncian daños estructurales y problemas de salud causados por las voladuras semanales de la cantera, mientras la Guardia Civil investiga una trama de corrupción y graves ilegalidades ambientales en el vertedero cercano.

Las paredes de decenas de casas en Can Garriga tiemblan casi una vez por semana debido a las voladuras rutinarias de la cantera de Àrids Xuclà, situada a unos 200 metros. Estas vibraciones han provocado grietas dispersas y daños en las viviendas, según la comunidad de propietarios, que presentó una denuncia en marzo de 2025.

Durante más de 25 años, hemos aguantado lo indecible entre tanta voladura. Esta exposición tan prolongada en el tiempo causa estrés, trastornos del sueño y otros problemas de salud a muchos vecinos.

La molestia de los residentes se agrava por la proximidad del depósito de Fitó, un vertedero que, según una investigación de la unidad de medio ambiente de la Guardia Civil, el Seprona, acumula todo tipo de irregularidades. La trama destapada incluye presunta contaminación y evasión de impuestos.
El informe del Seprona presentado en el juzgado de Vic sostiene que, de acuerdo con el plan general urbanístico de Seva, tanto la cantera como el vertedero serían ilegales, ya que la normativa prohíbe actividades extractivas a menos de un kilómetro de un núcleo habitado. Los agentes definen el caso como un «delito permanente no prescrito».

Es inhumano que tengamos que estar aguantando estas circunstancias.