El tramo de la N-260 (el Eje Pirenaico) entre Xerallo y el Pont de Suert ha sido históricamente conocido como la 'carretera de la vergüenza' debido a su estado deficiente. La renovación de esta vía nacional quedó paralizada poco después de que Josep Borrell, originario de la Pobla de Segur, dejara de ser ministro de Obras Públicas en 1996.
El anuncio realizado por Albert Dalmau, consejero de Presidencia y en funciones de presidente, durante la jornada 'Connectem el Pirineu' en Tremp, supone un desbloqueo después de casi 30 años. Este proyecto se enmarca en los acuerdos de infraestructuras entre el Gobierno central y la Generalitat, con financiación del primero y ejecución del segundo.
No se puede tolerar que exista una Cataluña de dos velocidades.
Además de la N-260, Dalmau indicó que se han licitado las obras para adecuar el puerto de Comiols, entre el Pont d'Alentorn y Vall-llebrera, mejorando la conexión entre el Pallars Jussà y la Noguera. También anunció que en marzo saldrá a concurso la instalación de fibra óptica en el tramo de 47 kilómetros del Eje Pirenaico entre Puigcerdà y la Seu d'Urgell.
Estas iniciativas son cruciales para paliar el déficit histórico de inversiones que acumulan las comarcas de montaña de Lleida. El reequilibrio territorial requiere una discriminación positiva en infraestructuras y servicios para permitir que las zonas menos pobladas puedan competir en igualdad de condiciones.




