Los animales, que han pasado el invierno en Pessonada (en el término de Conca de Dalt, en el Pallars Jussà), se dirigen ahora a la montaña de Tor para pasar el verano, donde encontrarán pastos frescos. El trayecto se ha realizado a pie, combinando caminos tradicionales con tramos de carretera.
El ganadero Pablo Moreno ha señalado el mal estado de las cañadas y las quejas de los conductores por las retenciones como los principales obstáculos de esta actividad. El recorrido ha incluido poblaciones como La Pobla de Segur, Gerri de la Sal, Baro, Sort, Rialp, Llavorsí, La Vall de Cardós y Alins.
El paso del rebaño despierta la curiosidad de los vecinos. Las altas temperaturas de este año han obligado a iniciar las etapas a primera hora de la mañana para evitar el cansancio de los animales y minimizar el tiempo sobre el asfalto caliente.
A pesar de las dificultades, Moreno defiende la trashumancia a pie como una actividad tradicional, considerando que los animales viajan más cómodos que en camión. Durante el trayecto, se realizan paradas para que los caballos descansen, especialmente durante los días calurosos.
Cada vez menos ganaderos optan por la trashumancia a pie, citando el descuido de los caminos tradicionales, la falta de relevo generacional y las quejas de los conductores por las retenciones como factores disuasorios.




