La temporada actual se ha visto impulsada por acumulaciones de nieve que no se veían desde hace una década. Según los datos facilitados por la entidad, se han superado los 5 metros de espesor en Boí Taüll, mientras que en Espot se ha llegado a los 4 metros y en Port Ainé a los 3 metros.
Esta abundancia de nieve ha atraído una afluencia masiva de deportistas. El pico máximo se registró el fin de semana del 21 y 22 de febrero, con más de 20.000 esquiadores diarios repartidos entre los seis complejos de la red.
En el ámbito local, Port Ainé marcó un récord el 21 de febrero con 3.368 esquiadores, mientras que Boí Taüll recibió 4.123 visitantes el mismo día. Actualmente, la afluencia global es un 20% superior a la del año pasado.




