El nuevo equipamiento en el Pla d'Urgell atiende a unos setenta alumnos, incluyendo al Nil, un estudiante ciego que utiliza el tacto y el oído para explorar su entorno. El centro cuenta con pasillos iluminados y un patio que mira hacia las arboledas del canal de Urgell, mejorando la experiencia educativa diaria.
“"Como docente siempre lo tengo presente, y cuando explico un tema procuro hacerlo con el máximo de información descriptiva."
Para garantizar la inclusión, el centro colabora con el CREDV de Lleida y la ONCE. El uso de la máquina Perkins y la línea braille permite al alumnado acceder a contenidos curriculares de forma autónoma, transformando textos digitales en relieves táctiles en tiempo real.
Expertas como Marina Dolcet destacan que, aunque se ha avanzado mucho en la normalización de la diversidad en los últimos quince años, el sector educativo sigue demandando más recursos para que la inclusión sea plenamente eficaz en todas las etapas escolares.




