Figueres y Banyoles salen de zonas de mercado tensionado, pero alertan de la falta de vivienda

Los consistorios esperan un incremento de propietarios que ofrezcan pisos de alquiler, aunque reconocen que aún falta oferta para cubrir la demanda.

Imagen genérica de dos ciudades catalanas con ayuntamientos y entornos naturales.
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Imagen genérica de dos ciudades catalanas con ayuntamientos y entornos naturales.

Los ayuntamientos de Figueres y Banyoles celebran haber salido de las zonas de mercado tensionado, una situación que esperan que incentive a los propietarios a ofrecer más viviendas de alquiler, a pesar de reconocer que la falta de oferta sigue siendo un problema.

Los consistorios de Figueres y Banyoles han expresado su satisfacción por haber dejado atrás las zonas de mercado tensionado, un hecho que prevén que comportará un mercado de alquiler "más libre y con menos restricciones". Ambas ciudades esperan que esta nueva situación anime a más propietarios a poner sus inmuebles en el mercado, ya que persiste una notable falta de viviendas de alquiler.
Las capitales del Pla de l'Estany y del Alt Empordà son las poblaciones gerundenses más grandes que han cambiado de clasificación. A pesar de la celebración, los ayuntamientos de Banyoles y Figueres hacen un llamamiento a la prudencia. El alcalde de Banyoles, Miquel Noguer, ha señalado que "ahora debemos ver cómo evoluciona y esperamos que pueda haber más vivienda de alquiler y que los propietarios apuesten por ponerla en el mercado". En la misma línea, la concejala de vivienda de Figueres, Núria Bartolí, ha defendido la colaboración entre administraciones y privados para ofrecer "más seguridad jurídica" a los propietarios.
Tanto Noguer como Bartolí coinciden en la necesidad de incrementar el parque de viviendas. A pesar de la salida de las zonas de mercado tensionado, la realidad es que "sigue faltando mucha vivienda" de alquiler, una situación que "evidentemente preocupa" a los consistorios. En Figueres, paradójicamente, el precio del alquiler había subido a pesar de salir de la zona de mercado tensionado, algo que Bartolí atribuye a que la ciudad "no tenía unos precios muy altos" previamente. Confía en que la nueva situación no implique un incremento del coste, ya que se espera un aumento de la oferta.
Por su parte, Noguer subraya la importancia de "mantener la responsabilidad" para evitar volver a entrar en la zona de mercado tensionado, recordando que los parámetros que determinan esta clasificación dependen de factores externos como decisiones del Banco Central Europeo o medidas del gobierno español sobre el IPC.
En El Port de la Selva, el sector inmobiliario acoge la medida con preocupación. Josep Carbonés, propietario de la Agencia Port de la Selva, prevé que la regulación "estabilizará" los precios pero podría provocar un traspaso de viviendas de alquiler habitual hacia alquileres de temporada, dada la alta demanda de segundas residencias. Según Carbonés, hay más demanda de alquiler de temporada que de habitual, y los pisos para todo el año se van "colocando" sin problemas. Admite que el planeamiento municipal favorece más las viviendas unifamiliares y considera que la medida no resolverá el problema, pidiendo más construcción de parque público. También señala que la regulación de las HUT (viviendas de uso turístico) prevista para 2028 agravará la problemática.
Desde el Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Girona, el presidente Joan Company celebra la salida de Figueres y Banyoles del mercado tensionado, cuestionando por qué ciudades con precios inferiores a la media catalana estaban incluidas. Espera un incremento del parque de alquiler y reclama criterios "más rigurosos" para fijar la normativa de entrada y salida de estas zonas.