Se trata de la tercera vez que la infraestructura llega al máximo desde su construcción en 1974. Los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) confirman que, tras el episodio de 1977, el pantano solo había desbordado hace 22 años. La situación ha cambiado radicalmente desde diciembre, cuando el nivel estaba en un mínimo del 1%.
“"Nos asegura tres años de agua sin que tenga que llover."
La disponibilidad de agua garantiza la supervivencia de unos 500 agricultores y evita el uso de la costosa infraestructura de bombeo desde el Ebro. Esta seguridad hídrica ha incentivado nuevas inversiones en viñedos y olivos, revirtiendo la tendencia de abandono de tierras que se produjo durante los meses de sequía extrema.




