Técnicos de la CHE y diversas universidades han supervisado la maniobra, que liberó un caudal de 1.450 metros cúbicos por segundo. Miguel Ángel García Vera, responsable de planificación, ha señalado que la turbidez se mantuvo alta de forma sostenida, lo que indica un transporte eficiente de materiales hacia el tramo final del río.
“"La bajada del nivel ha podido condicionar una movilidad mayor de sedimentos que en anteriores ocasiones."
Una de las innovaciones de este año ha sido el uso de un dispositivo especial para captar sedimentos pesados, como gravas y arenas, en puntos como Sant Jaume d'Enveja. Estos elementos son cruciales para mantener la estructura del Delta del Ebro frente a la erosión marina.
Los resultados de este ensayo servirán para definir el futuro Plan Hidrológico de 2027, que busca integrar estas crecidas de mayor duración para mejorar la salud ambiental de la cuenca y responder a las demandas del territorio.




