La situación es especialmente crítica en Molló, al norte de la comarca. Aunque el núcleo urbano ha recuperado la electricidad mediante un generador, las viviendas diseminadas continúan a oscuras y con problemas de comunicación, ya que solo algunas operadoras mantienen el servicio móvil activo.
“"La situación es preocupante por el perfil de población, con muchas personas mayores y usuarios de teleasistencia."
En la Vall de Ribes, los daños también son muy visibles. La alcaldesa de Campelles, Judit Cornellà, ha utilizado una metáfora bélica para definir el estado del municipio tras el paso del temporal, destacando la magnitud de los destrozos materiales.
“"Parece que haya pasado una guerra."
Este episodio meteorológico ha afectado especialmente la conectividad de la zona, dejando aislados digitalmente diversos puntos del Ripollès desde este 15 de marzo, mientras los servicios de emergencia trabajan para restablecer la normalidad.




