Una reciente campaña de excavación en el Tut de Fustanyà, una cueva situada en Queralbs (Ripollès), ha permitido confirmar la ocupación humana a pesar de las expectativas iniciales de encontrar el yacimiento muy expoliado. El equipo de arqueólogos del IPHES-CERCA ha localizado restos de un pequeño hogar y una punta de proyectil de sílex que situarían la actividad humana en un período clave, entre los 42.000 y 39.000 años antes de Cristo.
Estos hallazgos datan del final del Pleistoceno, una época marcada por la coexistencia de los últimos Neandertales y la llegada de los primeros Homo sapiens. Según Carles Tornero, catedrático de prehistoria y responsable de los trabajos, el yacimiento representa una "ventana a la cronología más antigua" de presencia humana en la zona del Ripollès.
La campaña, enmarcada en el proyecto Arrels prehistòriques de la transhumància a l'Alt Ripollès, se ha llevado a cabo del 8 al 21 de junio, tras una preparación del terreno el año anterior. La pieza de sílex, descrita como "muy característica de los últimos momentos de los Neandertales", ha aparecido en una zona considerada "intacta" en cuanto a la ocupación humana.
El yacimiento también destaca por la presencia de restos fósiles de animales extintos que vivieron en condiciones climáticas extremas, como el oso de las cavernas, la hiena, el caballo y, notablemente, el leopardo de las montañas. Tornero señala que el Tut de Fustanyà podría haber sido un importante hábitat y lugar de reproducción para esta especie de felino, "poco habitual en los registros fósiles".
Este emplazamiento estratégico, con el apoyo de la Conselleria de Cultura, el Ajuntament de Queralbs, el Parc Natural de les Capçaleres del Ter i Freser y la UAB, permitirá completar la visión transversal de la prehistoria en las Capçaleres del Freser. La investigación se ha ampliado por cuatro años más.
Paralelamente, se ha continuado la excavación en el yacimiento del Roc de les Orenetes, también en Queralbs. Este sepulcro prehistórico, situado a más de 1.800 metros de altitud, contiene miles de restos humanos datados entre 2.400 y 2.200 años a.C. La concentración de huesos, descrita como una "alfombra de huesos", ha sido especialmente alta en el área excavada este año.
La recuperación de los restos en el Roc de les Orenetes implica un complejo proceso de documentación fotográfica y reconstrucción digital para poder individualizar y analizar cada pieza, fijando sus coordenadas con precisión. El año pasado se descubrió una punta de flecha de sílex incrustada en una costilla, una evidencia excepcional de violencia interpersonal hace más de 4.000 años en el Pirineo catalán.




