La nueva sede de la Policía Local de Ripoll, ubicada en la Torre, no podrá abrir sus puertas hasta octubre o noviembre, sufriendo un considerable retraso respecto a la fecha inicialmente prevista. Según ha explicado la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, el principal motivo de este aplazamiento es la normativa que exige la instalación de una puerta blindada.
Esta puerta blindada requiere un equipamiento municipal específico para la seguridad. El proceso de licitación ha sido complejo, y aunque ya se ha adjudicado a una empresa, los plazos de entrega del vidrio y las dimensiones especiales de la puerta se alargan hasta unos cuatro meses. Esto implica que el traslado del cuerpo policial a las nuevas instalaciones deberá esperar hasta finales de año.
Además de la puerta blindada, aún quedan pendientes de finalizar las obras de adecuación de los espacios exteriores del edificio, un segundo aspecto clave para la finalización del proyecto.
El edificio de tres plantas ofrecerá mejoras significativas. La planta baja albergará la oficina de atención ciudadana y la parte administrativa. La segunda planta estará destinada a los vestuarios y despachos, mientras que la planta superior se dedicará a formaciones y a una sala de reuniones. La sargento Elena Bernal ha destacado la incorporación de duchas, una comodidad que no existía en la anterior sede.
La nueva ubicación se considera estratégica por su centralidad en el barrio más poblado de Ripoll, facilitando la movilidad de las patrullas y mejorando el acercamiento a los ciudadanos. El espacio exterior dispondrá de plazas para cinco vehículos policiales y dos puntos de carga eléctrica. La obra, con un presupuesto de unos 835.000 euros, cuenta con una subvención europea de casi la mitad del coste. Actualmente, el cuerpo policial está formado por 15 agentes.




