Según explicó el director de la intervención arqueológica, Marcel Pujol, una de las iglesias habría estado activa tanto en la época visigótica como carolingia. La otra, datada en el siglo VIII, podría corresponder a un templo destruido durante la invasión musulmana y que nunca se reconstruyó.
Aunque estos edificios ya aparecían en documentos históricos, hasta ahora no se habían localizado sus restos. Los arqueólogos consideran que la zona aún podría albergar nuevas estructuras.
Actualmente, los especialistas están a la espera de la redacción de un plan director que definirá los futuros pasos para la conservación y musealización de este importante yacimiento.




