La paja, a menudo considerada un residuo agrícola, emerge como una alternativa constructiva sostenible en la Segarra. Esta es la premisa central del proyecto Caseta de Palla, una iniciativa que ofrece formación en bioconstrucción y promueve el uso de este material para paredes y aislamientos.
El promotor de esta idea subraya la importancia de divulgar el conocimiento sobre la aplicación de materiales locales y naturales en la construcción. El objetivo es romper con la percepción de que solo las soluciones industriales y estandarizadas son viables, abriendo la puerta a prácticas más respetuosas con el entorno.
“"Con el 10% de todo el cereal que se produce en el Estado español podríamos cubrir todas las viviendas que se construyen y se reforman en un año."
Además de su potencial como recurso abundante, especialmente en la Segarra, la paja destaca por sus propiedades de aislamiento térmico. Esto permite diseñar casas que, con una buena planificación, pueden prescindir de sistemas de calefacción o aire acondicionado, incluso en climas como el de Lleida.
Aunque las normativas europeas actuales ya hablan de descarbonización de materiales, el sector lamenta la falta de facilidades burocráticas para el uso de elementos como la arcilla, la madera o la paja. Esta dificultad administrativa contrasta con el interés creciente por las formaciones en bioconstrucción, que atraen tanto a profesionales del sector como a personas sin experiencia previa.




