Esta fase inicial se ha centrado en el tramo que va desde la entrada del pueblo hasta la rotonda de la calle Enric Granados, frente al BonPreu. Además de la renovación del asfalto, se han implementado diversas medidas para la pacificación del tráfico, incluyendo la renovación de la señalización, la instalación de elementos elevados y reductores de velocidad, y la creación de nuevos pasos de peatones iluminados.
La mitad de la inversión, 150.000 euros, ha sido financiada por el Servei Català de Trànsit. Esta aportación se enmarca en las políticas del organismo para reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad vial, siguiendo los criterios establecidos en el Plan Local de Seguridad Vial.
Entre las actuaciones concretas, se ha mejorado la señalización horizontal y vertical en la intersección de la calle Lleida con el camino románico, donde también se ha instalado un reductor de velocidad y un paso de peatones accesible con mejor iluminación. En el cruce con la calle Ramon Berenguer IV (Urbanización Terra Ferma), se ha creado un refugio central en el paso de peatones, se ha mejorado la señalización y la iluminación, y se ha establecido una nueva parada de autobús en sentido norte.
En la intersección de las calles Lleida y Mossèn Cinto Verdaguer, se ha habilitado un carril para girar a la izquierda, desplazando la parada de bus y mejorando el paso de peatones. También se han adecuado aceras y rampas de acceso, y se han instalado más elementos reductores de velocidad. Una vez finalizada esta fase, ya se está planificando la pavimentación del tramo desde la rotonda de Enric Granados hasta la calle del Nord, con previsión de ejecución durante el año 2026.
“"Estamos ante una actuación muy necesaria no solo por el estado de degradación del asfalto en este ámbito, sino porque es un tramo con un tráfico muy intenso y en el que habíamos detectado que en ocasiones la velocidad de los vehículos era demasiado elevada."




