La entidad ha confirmado que, en el marco de su Programa de Temporeros y Exclusión Residencial, se ha dado apoyo a unas cuarenta personas mensualmente desde octubre hasta enero. Estos trabajadores se dedican a la campaña de la fruta en los municipios cercanos a Lleida.
Cáritas subraya la situación de vulnerabilidad que sufren estos individuos, especialmente durante los meses de invierno, cuando el trabajo en el campo se detiene. Muchos de ellos tienen su situación administrativa no regularizada, lo que les deja sin ingresos estables y con grandes dificultades para acceder a un alojamiento digno y protegerse de las bajas temperaturas.
“"El modelo actual deja a muchas personas sin alternativas reales cuando se acaba el trabajo en el campo, a pesar de que continúan residiendo en los municipios de Ponent y contribuyendo a su tejido social y económico."
La situación se ve agravada por la falta de empadronamiento, ya que la dificultad para acceder al padrón municipal en muchos pueblos de Ponent les impide acceder a servicios públicos esenciales y complica cualquier proceso de acompañamiento social y administrativo.
Ante la falta de políticas públicas estables, Cáritas asume la responsabilidad de ofrecer alimentación básica (unos cuarenta lotes mensuales), ropa de abrigo, asesoramiento jurídico y orientación laboral. La organización hace un llamamiento a las administraciones para reforzar la coordinación e implementar medidas estructurales, estables y adaptadas a la realidad de los municipios.




