Mientras el servicio de Cercanías operado por Renfe y Adif sufre una crisis de fiabilidad, el trazado que gestiona Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) desde 2015 muestra una realidad opuesta. En una década, el volumen de usuarios ha pasado de los 74.603 viajeros iniciales a casi medio millón, lo que representa un incremento del 552,6%.
“"Hace veinte años que tomo el tren, y la cosa ha mejorado muchísimo. Hay un cambio abismal. Los trenes van muy puntuales, y me atrevería a decir que nunca fallan."
La diferencia en el mantenimiento es visible en la propia estación de Lleida-Pirineus. Los convoyes de la RL2 destacan por su limpieza y ausencia de grafitis, contrastando con los trenes regionales de la red estatal. Además, la puntualidad se ha convertido en el sello de la línea.




