La reunión celebrada en la entidad municipal descentralizada de Raimat ha reunido a alcaldes, alcaldesas y técnicos de las poblaciones de la línea Lleida-Monzón para definir una hoja de ruta que impulse este servicio de Cercanías y lo haga más competitivo.
Según documentos técnicos, la línea tiene capacidad para once trenes diarios por sentido, incluyendo las primeras horas de la mañana. El objetivo es permitir a los viajeros llegar a lugares de trabajo y centros de referencia, así como facilitar el acceso a los trenes AVE y Avant hacia Madrid y Barcelona.
Se prevén inversiones para mejorar las estaciones y apeaderos, con la posibilidad de rehacer o construir nuevas infraestructuras, como sería el caso del apeadero de Raimat. Además, se busca unificar el título de transporte para todos los sistemas integrados de movilidad, promoviendo la colaboración entre administraciones.
El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, ha comparado la situación con las líneas de Balaguer y Cervera, que ya cuentan con un número significativo de usuarios, y ha subrayado la necesidad de frecuencias y confort para atraer usuarios a la línea de Monzón.
Los representantes municipales han acordado realizar "delegaciones híbridas", con participación de municipios ilerdenses y aragoneses en las reuniones con el Gobierno de Aragón y la Generalitat, respectivamente, para tratar este tema desde una perspectiva municipalista.
Entre las complejidades del proyecto, se han señalado la necesidad de que el servicio tenga la consideración de obligación de servicio público, el acuerdo entre administraciones con diferentes competencias, la definición de la financiación y la promoción de la movilidad sostenible.
Por su parte, la alcaldesa de Esplús y presidenta de la comarca de la Litera, Tania Solans, ha destacado que la línea es una "clara apuesta por la movilidad sostenible" y cubre una necesidad esencial para el futuro de las comarcas, promoviendo la vida en los pueblos y dando valor añadido a la zona de confluencia industrial.




