Cumplir con la normativa vigente para los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) supone un desembolso medio de 100 euros. Este trámite, obligatorio desde este año, busca garantizar la cobertura de daños personales y materiales en una ciudad como Lleida, que cuenta con una amplia red de carriles bici.
Samuel Fernández, vecino de la ciudad y usuario habitual, relata que el coste de su regularización alcanzó los 112 euros tras sumar la tasa administrativa, el seguro anual y la placa física. A pesar del gasto, los usuarios valoran positivamente la identificación del vehículo ante posibles robos o accidentes.
“"Veo bien el seguro por las situaciones peligrosas que se ven, pero mucha gente no lo contratará hasta que la policía haga controles más exhaustivos."
La regulación intenta frenar conductas de riesgo, como el trucaje de motores para superar los 25 km/h o el uso del patinete por parte de varias personas simultáneamente, prácticas habituales que generan inseguridad en el tráfico urbano.




