Los resultados de la compañía eléctrica muestran un estancamiento derivado de un año hidrológico seco que solo mostró signos de recuperación a finales de diciembre. La gestión del agua ha estado marcada por la obligatoriedad de garantizar primero el suministro doméstico y el riego agrícola.
“"Solo cuando estas tres necesidades están cubiertas y hay excedentes, las eléctricas podemos utilizar el agua para producir energía."
Por cuencas, los datos son desiguales. Las centrales del Segre aumentaron su actividad un 50%, mientras que en la Ribagorçana el repunte fue del 1%. Por el contrario, en el Pallars se registraron descensos de hasta el 3,8%, situando la producción total un 4,2% por debajo de la media histórica.




