La reanudación del servicio ferroviario en el área de Lleida, después de dos días de interrupción, comenzó con retrasos que superaban la media hora y la cancelación de algún convoy, como el de la línea RL3 Lleida-Cervera de las 8.03 horas. Los usuarios se desplazaron a las estaciones, como la de Tàrrega, con muchas dudas, pero con la esperanza de poder viajar hacia su destino.
En la estación de Lleida, la incertidumbre era palpable. Fátima, vecina de Balaguer, explicó que ya había intentado viajar a Barcelona el día anterior sin éxito. Mientras tanto, la megafonía informaba del restablecimiento del servicio, y se podían ver trenes circulando con crespones negros en el cristal de las cabinas, un detalle que subrayaba la situación.
La línea RL3 fue una de las más afectadas. El tren programado a las 5.39 horas salió con 40 minutos de retraso por la espera de un maquinista de reserva. Más tarde, el convoy de las 8.03 horas fue suprimido. Tras anunciarse la sustitución por autobús, se pidió a los viajeros que esperaran el tren de la RL4 Lleida-Terrassa de las 8.42 horas, que finalmente no salió hasta las 10.14 horas, acumulando un retraso de casi dos horas.
“"Hay que recuperar los horarios porque perdemos tiempo de trabajo y a veces el jefe se molesta un poco con nosotros, aunque no tengamos la culpa."
Otros pasajeros mostraron comprensión con las reivindicaciones de los maquinistas. Pau Mimbrera, usuario de la línea R14 entre Lleida y Reus, reivindicó que “hay que mejorar la calidad del servicio”. En la misma línea, Rubén Serrano, que viajaba hacia Barcelona con la R13, expresó que “si la red no es segura, está bien que se manifiesten y que no quieran aceptar las condiciones de las vías”.




